miércoles, 19 de noviembre de 2014
LA HISTORIA…
El trastorno lleva el nombre del médico Georges Gilles de la Tourette, neurólogo pionero francés que
en 1885 publicó un resumen de nueve casos de personas con reflejos
involuntarios. Otro médico francés, Jean Marc Gaspard Itard, describió en
1825, por primera vez, el caso de una mujer noble francesa de 86 años de edad
con la enfermedad, la marquesa de Dampierre.
martes, 18 de noviembre de 2014
ETIOLOGÍA
Aunque
la causa del síndrome de Tourette es desconocida, las investigaciones actuales
revelan la existencia de anormalidades en ciertas regiones del cerebro
(incluyendo los ganglios basales, los lóbulos frontales y la corteza cerebral),
los circuitos que hacen interconexión entre esas regiones y los
neurotransmisores (dopamina, serotonina y norepinefrina) que llevan a cabo la
comunicación entre las células nerviosas. Dada la presentación frecuentemente
compleja del síndrome de Tourette, la causa del trastorno seguramente es
igualmente compleja.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Tourette
Síndrome de Tourette
El síndrome de Tourette es un trastorno
neurológico que empuja al que lo sufre a realizar
movimientos y sonidos de
forma involuntaria y sin un objetivo concreto, que se repiten irregularmente y
aumentan con las situaciones de estrés. Se considera que la enfermedad de
Gilles de la Tourette es una forma grave y crónica de tics múltiples.
Los primeros síntomas del síndrome de Tourette suelen
aparecer entre los siete y los diez años de edad, y su intensidad es muy
variable, incluso en el mismo paciente, ya que puede haber periodos con muchos
tics, que se repiten con frecuencia, y otros en que prácticamente desaparecen.
Los niños tienen más posibilidades que las niñas tanto de padecer la enfermedad
como de desarrollar síntomas.
Los tics pueden clasificarse como simples o complejos:
- Tics
simples: son movimientos breves e imprevistos que comprometen un
número limitado de grupos musculares. Aunque suceden de forma aislada, con
frecuencia se repiten. Algunos ejemplos son: parpadear, mover la cabeza,
encogerse de hombros, arrugar el entrecejo, aspirar aire sonoramente por
la nariz.
- Tics
complejos: se trata de movimientos coordinados y sucesivos que
comprometen varios grupos musculares, como saltar, patalear, tocar y
olfatear personas y objetos, coprolalia (uso involuntario de palabras
obscenas) etcétera.
Causas del síndrome de Tourette
Actualmente no se conoce la causa
del síndrome de Tourette, aunque se cree que puede estar relacionada con
problemas en algunas zonas del cerebro y alteraciones en las sustancias
químicas (serotonina, dopamina y norepinefrina) que facilitan la comunicación
entre las neuronas.
Se sabe que este
trastorno es hereditario y que una persona con el síndrome tiene un
50% de posibilidades de transmitírselo a uno de sus hijos, aunque heredar la
predisposición genética no significa padecer todos los síntomas de la
enfermedad. El hijo o hijos afectados pueden presentar una serie de tics de
carácter leve, un comportamiento obsesivo-compulsivo, un déficit de atención
sin tics, o podrían incluso no desarrollar ningún síntoma apreciable.
En algunos casos no se puede
evidenciar la herencia genética y se considera que el trastorno tiene un origen
desconocido.
Síntomas del síndrome de Tourette
El síndrome de Tourette se
desarrolla durante las dos primeras décadas de la vida, y dentro de la misma
familia puede haber mucha variabilidad en la expresión de la enfermedad.
Generalmente, la primera
manifestación del trastorno es un tic facial, y es típico que cada paciente
tenga un repertorio limitado de tics, por lo que siempre repite los mismos.
Con el tiempo, los pacientes
presentan múltiples tics motores que son muy variables, tanto en su expresión,
como en la duración. Abarcan desde el parpadeo o las muecas faciales, a emitir
sonidos guturales, carraspeos y aspiración de aire sonora y repetitiva,
pataleos, contracciones del vientre o del tórax, sacudidas y torsiones del
cuello y encogimiento de los hombros…
A las sensaciones desagradables
que pueden sentir estos enfermos en algunas zonas del cuerpo, como picor, cosquilleo,
presión… se les ha denominado tics sensitivos.
Los tics verbales incluyen
ecolalia (repetir lo que oyen) y coprolalia (uso involuntario de palabras
obscenas). También escupen o presentan copromimia (hacer gestos insultantes).
La intensidad y frecuencia de los
tics puede empeorar o mejorar a lo largo del día, y varía con el tiempo, pero
normalmente la enfermedad suele mejorar tras la adolescencia, que es la peor
época (principalmente por los trastornos de conducta); así, la frecuencia de
tics graves y coprolalia suele reducirse al llegar a la edad adulta.
Los pacientes con síndrome de
Tourette tienen una inteligencia normal, pero pueden tener dificultades de
aprendizaje durante la infancia a consecuencia de los tics, o por los
trastornos asociados a esta enfermedad, como el trastorno obsesivo-compulsivo o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). También pueden presentar
alteraciones de conducta (agresividad, aislamiento social) y de los patrones de
sueño, problemas para controlar sus impulsos, depresión y ansiedad.
En ocasiones, los afectados por
el síndrome pueden inhibir los tics durante periodos de tiempo, pero al final
estos reaparecen de forma involuntaria y, normalmente, con mayor intensidad,
por lo que es importante que las personas de su entorno comprendan su problema
y se comporten con normalidad cuando se presentan los tics. Algunos pacientes
tienen síntomas muy leves, que no precisan tratamiento. En algunos casos los
tics desaparecen por completo con el tiempo, pero la mayoría presenta recaídas
Diagnóstico del síndrome de Tourette
El diagnóstico del síndrome de
Tourette es clínico y se basa en la observación del comportamiento del
paciente. Las pruebas de laboratorio no desvelan el síndrome, pero el médico
debe realizar una evaluación que descarte otras posibles causas de los síntomas
como el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad,
o cualquier trastorno del desarrollo o grado de retraso mental. Además, se
precisa un examen neurológico para excluir otro tipo de trastornos motores.
Los criterios que se siguen para
diagnosticar el síndrome de Tourette son:
- Múltiples tics motores y uno o más tics fónicos.
- Los tics se repiten con mucha frecuencia y casi
todos los días, o de forma intermitente, durante más de un año.
- El tipo, severidad y complejidad de los tics varía
con el tiempo.
- Inicio antes de los 21 años.
- Los movimientos y los ruidos involuntarios no
pueden ser justificados por otros motivos (no están relacionados con la
administración de un fármaco u otra enfermedad).
- El trastorno origina un importante deterioro de la
calidad de vida del paciente (a nivel social, académico, laboral,
emocional.
Tratamiento del síndrome de Tourette
Los tics en principio no
requieren tratamiento; solo si son muy intensos, o tienen otras repercusiones
como dolor o problemas de adaptación escolar o social. En estos casos se pueden
emplear fármacos neurolépticos para disminuir la intensidad y
frecuencia de los tics, aunque no los hacen desaparecer por completo.
La terapia psicológica es
útil para tratar los trastornos asociados al síndrome de Tourette, como la
ansiedad y el estrés, los problemas de aprendizaje y de conducta, y las
consecuencias del impacto de la enfermedad sobre las relaciones sociales y
afectivas del paciente y su familia.
Si el síndrome se acompaña de un trastorno obsesivo-compulsivo o déficit de atención e hiperactividad es necesario, además, tratar adecuadamente
estas afecciones, que pueden deteriorar todavía más la calidad de la vida del
enfermo.
Aquí les adjunto un vídeo de una historia con este síndrome
Aquí les adjunto un vídeo de una historia con este síndrome
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